lunes, 7 de septiembre de 2015

Nubes, gotas, suelo.
Ojos, lágrimas, suelo.
Gotas, lágrimas del cielo...
Que van parar al suelo.

lunes, 31 de agosto de 2015

Ella

Cuenta la leyenda que Ella era una joven que siempre estaba sola y no creía en el amor. Un día llegó Él y la conquistó. Ella volvió a creer, él la amó y sigue amando. Ella no ha vuelto a sentirse sola. Ella está feliz. Ella cree en el amor.

lunes, 13 de abril de 2015

Cambios y unas frases para ella

Siempre suelo escribir cuando estoy triste, porque la tristeza es la que siempre me inspira. No es que pase todos mis días triste, mirando el suelo, o simplemente echada en una cama sin hacer nada.

Hoy tengo ganas de escribir porque me siento bien. Porque me gustaría expresar que me siento distinta, no en el sentido de que cambié y ya no soy la misma de antes, sino que dejé atrás muchas cosas, muchos pensamientos y quizás algunas "trabas". 

Hace ya varios meses me fui de mi país con destino a Europa, a París. Me fui sola, sin ninguna experiencia, sin ánimos, con mucho dolor en el alma, huyendo de algunas personas (¿y por qué no admitirlo?), huyendo de mi misma, sabiendo que esto sería imposible.

En este viaje todo era distinto. No tenía una rutina, no tenía a mis amigas ni a mi familia. No sabía el idioma, me sentía tímida, perdida, sin saber mucho cómo poder empezar de nuevo. 

Durante mi estadía en París, mis días eran de bastante soledad, de pensamientos, de recuerdos, de canciones repetidas, de pasearme por lugares en los cuales ya había estado pero de los que no tenía muy buenos recuerdos. Si te soy sincera, las cuatro horas de diferencia con mi país, en este caso, familia y amigas, se notaban enormemente. Andaba por las calles sin internet, con un mapa de papel y una guía turística, con dinero y muy abrigada. 
Lo bueno de todo esto y claro, de no tener internet móvil, es que una se pone a pensar en todo lo que dejó atrás. Te concentras en ti misma, te fijas mejor en las cosas, en la gente, en los aromas. Andas a tu propio ritmo, comes lo que quieres, cuando quieres. No hay reglas que te limiten y las posibilidades de encontrarte con alguien no deseado es casi inexistente.

Hubieron días en que me sentía triste y dormía todo el día, pero no le decía a nadie. ¿Qué persona que tiene la posibilidad de viajar a Europa por dos meses puede sentirse triste? Supongo que no muchas, pero cuando pasaba esto, intentaba seguir alentándome a avanzar, "move on" como dicen los gringos.

Yo me fui con el propósito de ser otra. De fortalecerme, de perdonar a gente que no merece perdón alguno, de reconstruirme, de conocerme, de pensarme, de verme. De aprender, de ser independiente, de saber lo que es estar realmente sola. Porque aunque haya alguien solo todo el día, siempre habrá alguien que te pregunte qué tal el día o con quién pases la noche, qué voy a saber yo.

Una de las primeras cosas que hice "por primera vez" fue ir a un bar sola, a sentarme en la barra a tomar cerveza. Y recuerdo muy bien ese día. Porque me di muchas vueltas, no sabía a qué bar entrar, me sentía nerviosa, ansiosa, me daba vergüenza ir sola porque en mi país, que una mujer vaya sola a beber es casi un sinónimo de alcoholismo. Recuerdo que llevé mi bitácora para escribir en ese momento, que estaba sentada en la barra escribiendo. Fue una experiencia incómodamente gratificante.

Luego comenzó enero y fue cuando realmente me volví independiente y tuve que arreglármelas yo sola. Tenía que llegar y volver a lugares, en ciudades que jamás había visitado y con un inglés que me da vergüenza hablar. Pero de alguna forma tenía que sobrevivir. Tenía que atreverme, soltarme, lanzarme, dejarme ir. Y lo hice. Y así lo sigo haciendo hasta hoy en día.

Pasé dos de los mejores días de mi existencia, de esos que te llenan los ojos de lágrimas de emoción, sola. Y no me sentí mal por ello. Porque era mi experiencia. Porque yo era feliz para mi y por mi y gracias a mi. Porque no necesitaba ninguna compañía para ir a algún lado. Porque no necesitaba a alguien que me sacara fotos. A mi me bastaba con mirar, leer, respirar el aire de cada ciudad. 

Aprendí también a decidir por mi misma. Y no es que no lo haya hecho en mi vida, pero siempre están las preguntas a las amigas sobre "oye y si me compro esto?" "oye y si le digo esto a fulano?" "Oye y que pasa si... " "ayúdame a pensar en..." y muchos etcéteras. 

¿Cuándo me di cuenta que cambié?
Cuando me di cuenta de que no tenía miedo. Que yo podía hacerlo todo y que nada era imposible si quería/ quiero lograrlo. Lo noté en mis ojos, en mi forma de mirar. En mi forma de hablar, de expresarme. De andar por las calles, de hablar con la gente. Cuando le empecé a decir a la gente lo que realmente pensaba y no un "hmm si". Cuando comencé a participar en clases, a dar opiniones, buenas opiniones.

Estoy tranquila. Hay cosas que por ahí todavía duelen, pero no hay mal que dure cien años, o no?

Supongo que estoy "feliz" por ellos, aunque verlos me cause un rechazo de una forma que no tiene medida. Siento rechazo por la gente falsa y que hace las cosas por la espalda. Siento rechazo hacia las indirectas. Hacia las personas que son egocéntricas y no se detienen a ver un poco más allá de su propia nariz. ¿Que ella estaba tan mal?. Pues, sí, lo sabía y por lo mismo, nunca le quise contar todo lo que me ocurría. Todo aquello que me hice, cómo me destruía lentamente cada día. Cómo habían días en que dejaba de pensar por utilizar métodos no muy recomendables. De que quería que fuera feliz, pero yo no podía estar feliz y eso al parecer le molestaba.

Quizás algún día lea esto, al igual como yo leí todas esas mentiras que se contó ella misma para negarse a sí misma y todo lo que hacía. La negación no te hará libre. 
Tener a alguien que te haga feliz no te hará más feliz si no te haces feliz tu misma. Una vez leí que te causaba lástima, que la vida jamás me había sonreído. Y creo que la verdad siempre me ha sonreído. Al menos tengo una familia con la que contar. Y con ello para mi es más que suficiente, a pesar de todos los problemas que una familia común puede tener. 

Tengo que agradecerte, claro, gracias a ti me fui de viaje, crecí en muchos ámbitos y pude intentar darle un sentido a mi vida. Me basto a mi misma para estar bien. Sé estar sola conmigo misma, con mis pensamientos y estar en un lugar público con ello.

Tengo amigas de verdad, encontré a alguien que me mira como si yo fuese magia y que sonríe como si yo fuese la persona más bella sobre la tierra. Duermo tranquila, no tengo pesadillas, porque las pesadillas son para las personas a quienes les pesa algo en la conciencia. O en la inconsciencia, no sé cómo es eso.


Y de mi viaje me desvié mucho. Pero eso es lo que me salió en la entrada de hoy. 
En una entrada luego de muchos años. Y digo años, porque las últimas que hice son una real basura sin sentido.