jueves, 23 de agosto de 2012

Retroceso

Escucho cómo la lluvia cae, allá afuera, donde hace frio, donde uno se congela.
Escuché la lluvia mientras caminaba a casa,mis botas pisando charcos de agua,  las ruedas de los autos sobre el mojado pavimento. Escuché el viento, el cual decidió golpear con fuerza mi rostro, despertándome del triste letargo al que me había inducido desde hacia varias horas.
Escuché la lluvia, quieta, por minutos que se me hicieron eternos, mientras el viento azotaba los paraguas y los rostros de las personas del paradero. Mientras nos lanzaba la propia lluvia, que nos rodeaba sin darnos cuenta, quedando empapados, aun estando bajo nuestros paraguas.
Escuché la lluvia camino al metro, caía fuerte, también sonaban las bocinas de los autos, pero en lo que respecta a personas, todos iban con la cabeza gacha, escondidos en sus bufandas o bajo sus paraguas. Caminando rápido, en silencio. 
Escuche la lluvia desde mi salón de clase, era un sonido acoplado, pero aun así se oia fuerte. La voz del profesor y del documental se vieron opacadas por aquel simpático sonido.
Escuché la lluvia , también, de camino a la biblioteca, justamente cuando comenzó a caer torrencialmente.

La lluvia me ha acompañado desde las dos de la tarde, momento en que la primera gota cayó sobre mi frente, anunciándome que pronto comenzaría a llover y que no había llevado en vano mi paraguas.
Curiosamente, la primera gota cayó cuando me encontraba en un estado bastante taciturno, quizás melancólico, quizás cansado, quizás, quizás , quizás.

La lluvia podría ser la música que inunde mi mente, impidiéndome pensar, estudiar, dormir.

Pero eso, quizás.

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