miércoles, 28 de marzo de 2012

Triángulo Invertido



Buenas noches, gente que me lee.

Luego de mi anterior y triste entrada, sucedieron muchas cosas en pocas conversaciones. Algunas cosas positivas, otras no tanto, depende de dónde se le vea o cómo se le vea según el ánimo con el que se analizan.
No temo escribir aqui, un lugar público en donde alguno que otro seguidor lee, que sinceramente me siento más relajada del "asunto". Comprendí, en esas reflexiones de metro-micro, que un problema no es sólo de uno, sino de las personas que están en él y que si se quiere solucionar, todas las partes deben hablar y deben hacerlo de una manera respetuosa. Supongo que deben controlar un poco sus emociones, no verse golpeados por ellas y dejarles el mando de la conversación, porque así las cosas no funcionan.
Esto puede interpretarse como algo egocéntrico, debido a que suena como si se dijese que mientras las otras partes no quieran conversar, yo no haré nada y simplemente seguiré adelante, "move on" como dicen los gringos.

Pero la verdad es que yo pienso que no es tan así, como se lee. Creo que si una persona extraña a la otra, solucionarán sus problemas o por lo menos, tendrán una conversación en la cual expondrán lo que tienen que decir. Ambas se mirarán y por el recuerdo, sabrán que necesitan un tiempo de perdón, una oportunidad, por las cosas que vivieron.
Pero subrayo que ambas tienen que poner de su parte, no jugar a ser "el perseguidor y el perseguido".

Y bueno, para qué decir de que hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo y me parecen actos que, sin ganas de sentirme vieja, "a mi edad" no se hacen. Y no estoy hablando solamente de mi y de un caso puntual que ocurrió a mediados de noviembre del año pasado. Ese caso está en proceso de superación. No, no es ése caso del que estoy hablando. Es de otro, que le ha pasado a una persona que conozco y me hizo recordar un poco, mi caso.
Y a lo que voy es que la gente se cansa de esperar alguna reacción. Y cuando alguien se cansa no hay cómo convencerlo de que se levante y siga esperando, si no lo hace el mismo.


Sobre este aspecto, es lo que tenia que decir y, como tenia ganas de escribir acá, porque encontré que es una de mis tantas opiniones a las relaciones sociales, lo hice.

¿Sobre aquella que escribe?
Diría que está bastante cansada, sin tanto sueño, intranquila y confundida. Pero también está bastante en paz, no siente que tiene cosas pendientes o que debería hacer algo (además de estudiar, claro).
Sigue tomando café, menos que antes y sigue sonriendo, porque le nace, no por una obligación para con la sociedad y las máscaras que ellos visten.
Sigue con un humor bastante ácido y riéndo mucho (y haciendo reir) con él.


Aqui termino esta entrada, donde va de "general a particular", desde una opinión de relaciones sociales hasta el estado de esta Ghost Writer y de cómo la trata la vida.


Xoxo

lunes, 19 de marzo de 2012

¿?


Hay veces que a uno le ocurren cosas terribles y quizás por no creérselas, las deja pasar y piensa que en verdad no pasaron. Pero llega un momento en que vas caminando tranquilamente por una calle, escuchando la variedad de canciones que tiene tu iPod o el aparato que ocupes para escuchar música, y extrañamente, todas las letras de esas canciones se van adaptando a la situación que tú, inconscientemente, venías pateando hace mucho tiempo.

¿Y te confieso algo? La verdad es que al principio, o por lo menos a mí, me da como rabia. Me enoja y me dan ganas de hacer un muñequito vudú y desearle todo el mal del mundo. Sí, inmadurez, rabia pura. El caso es que no lo hago, y opto por calmar los humos y "pensar un poco más en frío".
Y cuando llego a calmarme, pues, no siento ni rabia, ni ganas de matar gente, ni de maldecir a los niños que pasan corriendo felices por la vida. No.
A mi lo que me da es una sensación de tristeza. No sé si te ha pasado, pero yo por lo menos, siento que es como si te sacaran un brazo. Como que antes sabías que si te encontrabas en una situación tan... problemática como en la que te encuentras, estaba "ése brazo" para decirle "sabís que me siento mal". Pero ahora no está, se fue, se pudrió.

Y como que te quedas mirándolo. Algunos lo mirarán un tiempo e intentarán, no sé, pegárselo con algo. Cocerlo. Pero te das cuenta de que aunque tengas nuevamente el "brazo" y perdón por la comparación tan torpe que hago, pero yo no soy escritora y sólo vengo aqui a, humildemente, describir aveces ciertas cosas que me parecen pertinentes compartir.
En fin, tienes el "brazo" denuevo, pero ya no lo sientes como tuyo. Es algo que te acompaña, pero ya no se mueve.

O mejor, la metáfora quizás más usada : Cuando arrugas un papel y luego lo estiras, pues, el papel vuelve a ser útil, pero sigue arrugado. Jamás volverá a ser como fue originalmente.

Y esto pasa con los brazos imaginarios que se caen, con los papeles arrugados y con la gente que uno quiere.

Quizás algunas de las personas que siguen leyendo este pequeño espacio mío de mí, sepan de lo que estoy hablando. Quizás yo estoy hablando de otra cosa. De hechos quizás más antiguos a un año o dos. Jamás, querido espía, vas a saber a qué me refiero exactamente, a menos de que te des el lujo de hablarme. Pero si lo haces, que sea en persona, ya me aburrí de que las cosas me las escriban.
Claro, no tengo nada en contra de escribir, es lo que estoy haciendo en este preciso instante. Pero yo me refiero a que más que un comentario anónimo, te acerques a mi a decirme "quiero saber de qué hablas cuando escribes". ¿No te parece curioso? "Hablas cuando escribes".
Yo aprendí que se habla en persona y se lee lo que está escrito. Las palabras no hablan, sólo se "sienten".
Y bueno, aprovechando que me metí en el tema de hablar y no escribir, mientras caminaba, escuchando todas esas canciones raras que uno tiene y siempre pasa en el shuffle porque te da lata escucharlas, pues, pensé en cómo te acercan y te alejan las redes sociales. Sabes mucho, pero sólo si te lees un estado. Si no escribes nada, pues, no sabes nada. O sabes lo que la persona quiere que sepas. Pero nada más.
Yo te puedo poner "Estoy genial" y realmente quiero que hablemos y sepas que eso no es así y nosé, me duele la mano. Pero en vez de querer explicarte que me duele la mano, te digo "sí, bien".

O hablas más por una red social, respondes o pones me gusta. O simplemente, como yo, escribes y esperas que te entiendan, porque te leyeron. Pero las cosas no son así. No porque yo me de la lata de escribir este testamento y tú, ocioso, te des la lata de leértelo, vas a entender o yo voy a entenderte y saber que te leíste esto. Para mi, y te digo la verdad, le estoy escribiendo a alguien imaginario, porque no sé quién estará leyendo esto. O bueno sí, la gente que siga visitando este espacio, a la cual la mayoría conozco o a alguien a quién haya querido avisarle.
O quizás nadie, porque no me de la lata de avisarle a nadie y yo le quiero escribir mil cartas a nadie.

Y de esta forma, quizás molesta o atrevida, termino "esto".

No, ninguna relación en particular, sino de escribir "esto", la cosa escrita, a lo qué no sé cómo nombrar.




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