viernes, 21 de diciembre de 2012

La nada


"Fue cuando entonces le lanzó un beso al vacío
Un vacío siempre presente
Un vacío abúlico.

Era la nada besando la nada.
La nada que poco a poco se consumía en las sombras".


martes, 27 de noviembre de 2012

La cabaña

~ Pensarás que deliro, pero tengo la impresión que esa melodía tan hermosa, tenía matices de la que una vez recibí como regalo.~
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Me instalé en los días oscuros y nublados del invierno de Julio y, sin embargo, es primavera.
La lluvia de aquellos meses se convirtió en una tormenta de nieve, que me dejó encerrada en una pequeña y fría cabaña, a la que entré por curiosidad y terminé atrapada bajo aquellas montañas de nieve.. La puerta no se abre y cuando, luego de varios intentos y de días sin tormentas, logro abrirla para sentir el frío aire y ver como mis pies se llenan de nieve, la cual, lenta y trabajosamente, comienzo a palear .
Vuelve a nevar con fuerza, cada vez que logro vislumbrar una parte de la senda que me ayudará a salir.
El proceso vuelve a repetirse, me devuelvo a la cabaña y cierro la puerta para no congelarme. Espero a que la tormenta pase, invento historias y converso con mis fantasmas.

Un día despierto y por el resquicio de una ventana logro captar rayos de sol, las verdes hojas de los árboles y cómo el viento es cálido y sopla de forma pacífica, allá, afuera.
Me levanto lentamente, me miro en un espejo sucio que nunca quise ocupar ése invierno. Estoy pálida por la falta de sol y quizás un tanto amarilla por la falta de aire estar al aire libre. El espejo me sonríe y me incita a ir hacia la puerta.
De manera casi masoquista, para generar un momento de suspenso magnífico, en el cual la puerta se abrirá y podré calentarme bajo el sol, giro la manilla de la puerta y la abro.

Y cae nieve dentro de la cabaña.

Desesperadamente intento palear con todas las fuerzas que tengo y que no tengo. Pero no funciona, la pared de nieve sigue intacta, sin dejarme salir.

Vuelvo lentamente a la cabaña, cierro la puerta y me siento en el suelo. Miro por la ventana los árboles verdes, los días primaverales. Afuera hay una hermosa primavera.


Al parecer, el tiempo se detuvo en el perímetro de la cabaña. 

Y no logro encontrar la manera para que vuelva a su curso normal.

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domingo, 7 de octubre de 2012

Una Historia

Al igual que en la entrada anterior, escribo mientras está lloviendo. Me gusta que llueva, me tranquiliza y aveces me inspira.
                                 Rain makes everything better

Hoy vengo a contarles una historia un tanto triste, que no es real ni fantástica, sino que el lector podría atribuirle algún significado especial si llegase a sentirse identificado.

La historia comienza en un día nublado pero con un clima cálido. Por las calles va caminando un chico que mide cerca de 1.80, camina desgarbado, algo ido, escuchando música con grandes audífonos. El tipo siente que el día se parece a él : de tonos bastante grises y opacos pero con ese toque que le brinda lo que es él como persona, esto es, un tipo sensible, amable, centrado y tranquilo.
Mientras camina, el chico aminora el paso tras pasar por un lugar que es muy significativo para él, esto es, su colegio, lugar donde aprendió a vivir y le hizo saber un poco de quién era y qué quería para su vida.
La elección que había hecho no lo dejaba del todo tranquilo, pero bueno, muchos pasan por un estado de inseguridad al momento de elegir una carrera universitaria.

Pues bien, el chico, al que llamaremos Rodrigo, siguió su camino y tras andar un buen rato llegó a su facultad.
Y resumiendo, porque esto no es un libro sino un cuento más, Rodri conoció a varios chicos y chicas, que lo sacaban de su estado de tranquilidad y monotonía.

Un día comenzó a hablar un poco de sí mismo con una chica, a la que llamaremos Sofía, y luego de un tiempo y de intercambios de historias y vivencias, entablaron una "linda" amistad.

Girando nuestra atención hacia Sofía, quien escribe podría decir que es de estatura promedio, cabello muy largo, pelirrojo, de piel muy blanca y pecosa. Es una chica algo tímida pero cuando se siente a gusto puede expresarse de forma más libre. A pesar de su timidez, ella se sentía muy a gusto con Rodri, ambos eran bastante tranquilos y callados, lo cual los hacía aveces, hablar sin palabras.

Pasó el tiempo y Rodrigo comenzó a mirar a Sofía como más que una amiga, pero jamás se lo dijo sino que simplemente, a través de pequeños detalles, le prestaba más atención. Le gustaba observarla, sobre todo verla reir. Pero esto a la vez le hacía sentir triste, debido a que no quería romper su relación con ella si se declaraba y ella no aceptaba.
Por otro lado, Sofía era bastante intuitiva y captaba estos pequeños detalles, pero no les daba tanta importancia hasta que un día, navegando por internet, se encontró con una página que llamó su atención. Era una especie de blog y lo que allí había escrito le resultaba interesante, sentía que debía leerlo y así lo hizo, siguió bajando hasta llegar a la "primera entrada". 
Realizado esto, la chica quedó con una sensación de extrañeza, ya que algunas de las cosas que allí se narraban se parecían un tanto a algunas vivencias que ella había tenido.
Volvió a leer, esta vez, desde la primera entrada hasta la más reciente y las cosas comenzaron a cobrar sentido, uno que no sabía si aceptar o actuar como si nunca lo hubiese leído.

Ya habrá deducido el lector que el blog que leyó esta chica era el de Rodrigo. Pues bien, ella decidió actuar como si nunca lo hubiese leido, esperando que un día, el chico le dijese de frente qué era lo que pasaba entre ellos. Pero ése momento nunca llegó y Sofía se aburrió de esperarlo, de haber sopesado la posibilidad de haber mantenido algún tipo de relación "más allá de la amistad" con él.

Las vacaciones llegaron, ambos amigos dejaron de verse, de hablarse. Y luego, cuando volvieron a hablar ya nada era lo mismo, debido a que Sofía seguía leyendo el blog de Rodri y éste seguía sintiéndose desgraciado porque no podía tenerla, porque la culpaba aveces, de su tristeza.

Esta historia termina cuando, al año siguiente, los amigos vuelven a encontrarse pero hay algo que ha cambiado, algo diferente: Ya no son los buenos amigos que solían ser, ya no hay comunicación, Rodrigo la sigue queriendo en cierta manera, Sofía lo sabe y no pretende hacer algo al respecto.

La historia termina entonces, al igual que en un principio : un chico y una chica, ambos tímidos, ambos tapando de alguna manera, aquello que ambos sabían pero ninguno se atrevió a pronunciar.



jueves, 23 de agosto de 2012

Retroceso

Escucho cómo la lluvia cae, allá afuera, donde hace frio, donde uno se congela.
Escuché la lluvia mientras caminaba a casa,mis botas pisando charcos de agua,  las ruedas de los autos sobre el mojado pavimento. Escuché el viento, el cual decidió golpear con fuerza mi rostro, despertándome del triste letargo al que me había inducido desde hacia varias horas.
Escuché la lluvia, quieta, por minutos que se me hicieron eternos, mientras el viento azotaba los paraguas y los rostros de las personas del paradero. Mientras nos lanzaba la propia lluvia, que nos rodeaba sin darnos cuenta, quedando empapados, aun estando bajo nuestros paraguas.
Escuché la lluvia camino al metro, caía fuerte, también sonaban las bocinas de los autos, pero en lo que respecta a personas, todos iban con la cabeza gacha, escondidos en sus bufandas o bajo sus paraguas. Caminando rápido, en silencio. 
Escuche la lluvia desde mi salón de clase, era un sonido acoplado, pero aun así se oia fuerte. La voz del profesor y del documental se vieron opacadas por aquel simpático sonido.
Escuché la lluvia , también, de camino a la biblioteca, justamente cuando comenzó a caer torrencialmente.

La lluvia me ha acompañado desde las dos de la tarde, momento en que la primera gota cayó sobre mi frente, anunciándome que pronto comenzaría a llover y que no había llevado en vano mi paraguas.
Curiosamente, la primera gota cayó cuando me encontraba en un estado bastante taciturno, quizás melancólico, quizás cansado, quizás, quizás , quizás.

La lluvia podría ser la música que inunde mi mente, impidiéndome pensar, estudiar, dormir.

Pero eso, quizás.

lunes, 28 de mayo de 2012

Caminando por ahí

Luego de la entrada anterior, decidí que hay veces en que desviarse del camino es muy entretenido, por lo que quizás lo haga más seguido. Hoy por ejemplo, no me vine directamente a mi casa después de clases, pero me gusta introducirles mis "pequeñas no aventuras".

Fue un día lunes bastante atípico: No tuve investigación (un ramo de cuatro bloques), decidí levantarme e ir a estudiar con una amiga, me encontré con un tipo que sé quién es pero el no sabe quién soy y acompañé a una buena mujer al Ministerio de Hacienda (es lindo, vayan un día). 
Luego tuve clase de social y la verdad es que la profe andaba muy volada con las horas y salimos más tarde a recreo y casi más tarde de clases. Y como siempre me ha dado lata irme en horario pic, me quedé conversando con buenos hombres que alegraron mi día. Al rato todos se levantaron para irse a marchar en contra de la Ley Hinzpeter y me invitaron, pero les dije que no porque : 1.- andaba con un netbook , 2.- me dan miedo las marchas no autorizadas y 3.- andaba con tacones.

La cosa es que me iba a ir a buscar a otros amigos pero los chicos me hicieron darme cuenta de que quizás ellos querían pasar más tiempo solos y no debería ir a interrumpir. Poooooor lo tanto, cuando me reuní con esta pareja, les dije que me tenia que ir y los dejé solos.

Pero yo no tenia ganas de irme a casa.

Así que seguí derecho y no me fui al metro, sino que caminé y caminé por oscuras calles, donde trabajadores de distintos trajes iban recogiendo sus cosas o simplemente iban de camino al metro. Y yo iba caminando en sentido contrario a ellos, intentando no chocar con nadie y con los pies doliéndome un poquito.

¿Mi destino?
El bravíssimo. Si hay algo que amo son los helados y bueno, me sentía triste y quería un helado. 

Y la cosa es que mientras me iba acercando al paseo Ahumada empezaron a aparecer muchos carabineros. Y rejas. Y gente con lienzos. Y caí en cuenta de que estaba yendo directamente hacia la marcha. En la noche. Sola. Con tacos. Yo.
Pero no me urgí y seguí caminando "felizmente" por las callecitas que se iban poniendo más oscuras y sombrías. Y bueno, cruzando el paseo Ahumada me topé con los que se estaban preparando para marchar. Con una multitud que estaba escuchando a una joven que hablaba por altavoz. No me detuve a escucharla, preferí seguir caminando.
Cuaaaaando llegué al Bravíssimo, compré mi helado, me sentí mejor y me puse en marcha hacia el metro U de Chile. Podría haberme ido a la estación Plaza de Armas, pero pensé que era más chori cruzarme con la gente que marchaba. 

Seh, yo tengo mucho sentido común.

En fin, marché un rato en reversa con la gente, me topé con muchos carabineros, me dieron muchos papeles y vi bastantes tipos preparando sus atuendos de encapuchados. Llegué al metro y me vine a casa.

Y eso, quería contarles que cambié mi rutina hoy, espero hacerlo de nuevo.

domingo, 27 de mayo de 2012

27 de mayo

Hay veces en que estás sentado o tirado en alguna parte, con una sensación de que quizás hay algo que pasó en un día como este -27 de mayo- u otra fecha, años atrás y que en este momento no recuerdas qué, pero te pones a pensar y pensar y luego llegas a notitas raras que escribiste en alguna época de tu vida y llegas a la fecha que estabas buscando.

O bueno, por lo menos a mi me pasa eso.

La cosa es que llego a estas notitas y las leo y descubro que la sensación que tenia era porque ése día había pasado o pensado algo que me en algún sentido me marcó, pero por alguna razón la olvidé hasta... bueno, la fecha, hoy.
En ese momento me pongo a reflexionar sobre mi vida y las personas que han pasado por ella. Personas que siguen, personas que se van, personas con las que te has peleado y el orgullo de la otra te impide dar pasos y personas con las que hoy estás y no sabes si es por costumbre o porque realmente las quieres en tu vida.
Como no encuentro respuesta a esto último me desvío hacia otros temas y luego me doy cuenta de que no estoy haciendo lo que es mi deber : Estudiar.

Y ahi es cuando me pongo a pensar de que me paso las horas del día estudiando, de que descanso unas pocas frente a la pantalla de un computador, haciendo "vida social" a través de tipeos que adquieren la emoción que el otro les quiera poner y esto siempre depende de su personalidad o de cómo se sienta ese día.
Y después, al otro día, me levanto a estudiar, me voy a la universidad, estudio, hablo un rato, me rio un rato y sigo estudiando. Y luego vuelvo a mi casa a seguir estudiando. Y seguir haciendo trabajos.
Se siente tan común. A muchos les pasa lo mismo. Sólo que algunos ponen excusas para hacer nada siempre, para descansar, para disfrutar la vida, para sentarse a tomar tecito y mirar por la ventana, sin apuro. Para ir al cine con esas amistades que no ves seguido, para dormir, ver películas, pintar, dibujar, salir a correr. A algunas de estas personas, les va bien a pesar de que "viven". A otras sin embargo no les va bien, pero no les importa mucho o eso aparentan, porque la sensación de paz o descanso o por lo menos de tener una experiencia o visión nueva por el solo hecho de haber salido a caminar y mirar a la gente los tiene "en paz".

Y luego está este grupo que tiene una rutina que no quiere que sea rutina. Que le pesa y que se rie. Pero que aun asi oculta mucho para poder disfrutar más cuando sale.
Me he dado toda esta vuelta para llegar a este punto de "ocultar", de "disfrazar" el verdadero ser de una persona y mostrar lo que los otros quieren ver.
Muchas personas, me incluyo , ocultamos cosas o le bajamos el perfil a otras para hacernos la vida más liviana, para disfrutar de los momentos con la gente que queremos y no empañarlos de aspectos negativos que estarán siempre presentes y no se van a solucionar sólo porque lo empezaste a mostrar y explicárselo a todo el mundo. 
Aspectos de la vida que hablas con tus cercanos y que ellos respetan que te moleste hablar pero que te hacen saber que cuando lo necesites, no importa la hora, no importa la rutina, ellos te escucharán. 

Es por eso que siempre me ha molestado que la gente diga de otras personas que "ocultan algo" y que por ello son falsos. O que por el simple hecho de ser espontáneo digan que son forzados y realmente lo que están haciendo es una farsa para cubrir algo. 

Se me fue la inspiración la verdad, pero esto es lo que tenia ganas de escribir hoy, 27 de mayo.

domingo, 8 de abril de 2012

Una caminata cualquiera


Yo no debería estar escribiendo aquí sino en un word que se titula "Trabajo de Investigación".
Pero como me gusta contarles cosas que para mi son interesantes y quizás para los que me leen también, o quizás quiero simplemente un lugar donde publicar, pues vengo a este blog.

Esto es lo que vengo a contarles:

El miércoles 4 de abril, cerca de las 20.00 hrs, me bajé de la micro y me puse en marcha para llegar a casa: me esperaban de 15 a 20 minutos caminando. Y en eso estaba, escuchando música como siempre hasta que en mi lento caminar se cruzó una chica que iba paseando a su perro. Me hice a un lado porque los perros me dan miedo y siempre tienden a acercarse cuando paso a su lado... siempre me he preguntado si huelen el estado de ánimo y se acercan por lo mismo o es porque quizás huelo mal y me quieren comer.
En fin, iba caminando y se cruzó esta chica. No me preocupé mucho hasta que escuché que sus pasos volvían y pasaba nuevamente a mi lado. Venía hablando por celular, tenia cara de angustiada y el ceño muy, muuuy fruncido. Luego comenzó a caminar más lento y sólo dejaba que su perro la llevase...
Al son de alguna canción levemente melancólica, vi como aquella chica se ponia a gesticular y cómo las lágrimas comenzaban a caer de sus ojos y a rodar lentamente por su cara. Ella seguía caminando y yo iba tras ella, angustiada e indecisa. Lo último porque no sabía si sacarme los audífonos y acercarme a ella y preguntarle si podía ayudarle en algo o simplemente darle un dulce de chocolate con menta, que aún está en mi mochila.

No pude acercarme, al parecer discutía con su pareja y me dió tristeza por ella y por estar presenciando tan lamentable escena. Me dió a pensar muchas cosas aquella chica.

¿Cómo termina el relato?
Me limité a seguir caminando y a mirar cómo se encontraba aquella joven. Estaba por llegar a la puerta del condominio cuando me volví hacia donde se encontraba dando vueltas con el perro, aún con el móbil pegado a la oreja. Seguía llorando ... y luego dejé de mirar.

Fue ahi cuando, mientras seguía caminando pensé en que aquella era muy valiente por llorar en público, a la vista del que pasase a su lado. Esta vez estaba sólo yo presenciando su desdicha. Ella fue valiente, se atrevió a llorar. Y digo valiente porque llorar es una acción muy criticada, dicen por ahí que aquel que llora es porque es débil y no sabe levantarse.

Somos todos unas piedras cobardes que no se atreven a mostrar lo más puro : las lágrimas.



miércoles, 28 de marzo de 2012

Triángulo Invertido



Buenas noches, gente que me lee.

Luego de mi anterior y triste entrada, sucedieron muchas cosas en pocas conversaciones. Algunas cosas positivas, otras no tanto, depende de dónde se le vea o cómo se le vea según el ánimo con el que se analizan.
No temo escribir aqui, un lugar público en donde alguno que otro seguidor lee, que sinceramente me siento más relajada del "asunto". Comprendí, en esas reflexiones de metro-micro, que un problema no es sólo de uno, sino de las personas que están en él y que si se quiere solucionar, todas las partes deben hablar y deben hacerlo de una manera respetuosa. Supongo que deben controlar un poco sus emociones, no verse golpeados por ellas y dejarles el mando de la conversación, porque así las cosas no funcionan.
Esto puede interpretarse como algo egocéntrico, debido a que suena como si se dijese que mientras las otras partes no quieran conversar, yo no haré nada y simplemente seguiré adelante, "move on" como dicen los gringos.

Pero la verdad es que yo pienso que no es tan así, como se lee. Creo que si una persona extraña a la otra, solucionarán sus problemas o por lo menos, tendrán una conversación en la cual expondrán lo que tienen que decir. Ambas se mirarán y por el recuerdo, sabrán que necesitan un tiempo de perdón, una oportunidad, por las cosas que vivieron.
Pero subrayo que ambas tienen que poner de su parte, no jugar a ser "el perseguidor y el perseguido".

Y bueno, para qué decir de que hay muchas cosas con las que no estoy de acuerdo y me parecen actos que, sin ganas de sentirme vieja, "a mi edad" no se hacen. Y no estoy hablando solamente de mi y de un caso puntual que ocurrió a mediados de noviembre del año pasado. Ese caso está en proceso de superación. No, no es ése caso del que estoy hablando. Es de otro, que le ha pasado a una persona que conozco y me hizo recordar un poco, mi caso.
Y a lo que voy es que la gente se cansa de esperar alguna reacción. Y cuando alguien se cansa no hay cómo convencerlo de que se levante y siga esperando, si no lo hace el mismo.


Sobre este aspecto, es lo que tenia que decir y, como tenia ganas de escribir acá, porque encontré que es una de mis tantas opiniones a las relaciones sociales, lo hice.

¿Sobre aquella que escribe?
Diría que está bastante cansada, sin tanto sueño, intranquila y confundida. Pero también está bastante en paz, no siente que tiene cosas pendientes o que debería hacer algo (además de estudiar, claro).
Sigue tomando café, menos que antes y sigue sonriendo, porque le nace, no por una obligación para con la sociedad y las máscaras que ellos visten.
Sigue con un humor bastante ácido y riéndo mucho (y haciendo reir) con él.


Aqui termino esta entrada, donde va de "general a particular", desde una opinión de relaciones sociales hasta el estado de esta Ghost Writer y de cómo la trata la vida.


Xoxo

lunes, 19 de marzo de 2012

¿?


Hay veces que a uno le ocurren cosas terribles y quizás por no creérselas, las deja pasar y piensa que en verdad no pasaron. Pero llega un momento en que vas caminando tranquilamente por una calle, escuchando la variedad de canciones que tiene tu iPod o el aparato que ocupes para escuchar música, y extrañamente, todas las letras de esas canciones se van adaptando a la situación que tú, inconscientemente, venías pateando hace mucho tiempo.

¿Y te confieso algo? La verdad es que al principio, o por lo menos a mí, me da como rabia. Me enoja y me dan ganas de hacer un muñequito vudú y desearle todo el mal del mundo. Sí, inmadurez, rabia pura. El caso es que no lo hago, y opto por calmar los humos y "pensar un poco más en frío".
Y cuando llego a calmarme, pues, no siento ni rabia, ni ganas de matar gente, ni de maldecir a los niños que pasan corriendo felices por la vida. No.
A mi lo que me da es una sensación de tristeza. No sé si te ha pasado, pero yo por lo menos, siento que es como si te sacaran un brazo. Como que antes sabías que si te encontrabas en una situación tan... problemática como en la que te encuentras, estaba "ése brazo" para decirle "sabís que me siento mal". Pero ahora no está, se fue, se pudrió.

Y como que te quedas mirándolo. Algunos lo mirarán un tiempo e intentarán, no sé, pegárselo con algo. Cocerlo. Pero te das cuenta de que aunque tengas nuevamente el "brazo" y perdón por la comparación tan torpe que hago, pero yo no soy escritora y sólo vengo aqui a, humildemente, describir aveces ciertas cosas que me parecen pertinentes compartir.
En fin, tienes el "brazo" denuevo, pero ya no lo sientes como tuyo. Es algo que te acompaña, pero ya no se mueve.

O mejor, la metáfora quizás más usada : Cuando arrugas un papel y luego lo estiras, pues, el papel vuelve a ser útil, pero sigue arrugado. Jamás volverá a ser como fue originalmente.

Y esto pasa con los brazos imaginarios que se caen, con los papeles arrugados y con la gente que uno quiere.

Quizás algunas de las personas que siguen leyendo este pequeño espacio mío de mí, sepan de lo que estoy hablando. Quizás yo estoy hablando de otra cosa. De hechos quizás más antiguos a un año o dos. Jamás, querido espía, vas a saber a qué me refiero exactamente, a menos de que te des el lujo de hablarme. Pero si lo haces, que sea en persona, ya me aburrí de que las cosas me las escriban.
Claro, no tengo nada en contra de escribir, es lo que estoy haciendo en este preciso instante. Pero yo me refiero a que más que un comentario anónimo, te acerques a mi a decirme "quiero saber de qué hablas cuando escribes". ¿No te parece curioso? "Hablas cuando escribes".
Yo aprendí que se habla en persona y se lee lo que está escrito. Las palabras no hablan, sólo se "sienten".
Y bueno, aprovechando que me metí en el tema de hablar y no escribir, mientras caminaba, escuchando todas esas canciones raras que uno tiene y siempre pasa en el shuffle porque te da lata escucharlas, pues, pensé en cómo te acercan y te alejan las redes sociales. Sabes mucho, pero sólo si te lees un estado. Si no escribes nada, pues, no sabes nada. O sabes lo que la persona quiere que sepas. Pero nada más.
Yo te puedo poner "Estoy genial" y realmente quiero que hablemos y sepas que eso no es así y nosé, me duele la mano. Pero en vez de querer explicarte que me duele la mano, te digo "sí, bien".

O hablas más por una red social, respondes o pones me gusta. O simplemente, como yo, escribes y esperas que te entiendan, porque te leyeron. Pero las cosas no son así. No porque yo me de la lata de escribir este testamento y tú, ocioso, te des la lata de leértelo, vas a entender o yo voy a entenderte y saber que te leíste esto. Para mi, y te digo la verdad, le estoy escribiendo a alguien imaginario, porque no sé quién estará leyendo esto. O bueno sí, la gente que siga visitando este espacio, a la cual la mayoría conozco o a alguien a quién haya querido avisarle.
O quizás nadie, porque no me de la lata de avisarle a nadie y yo le quiero escribir mil cartas a nadie.

Y de esta forma, quizás molesta o atrevida, termino "esto".

No, ninguna relación en particular, sino de escribir "esto", la cosa escrita, a lo qué no sé cómo nombrar.




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viernes, 24 de febrero de 2012

One and Only


Es una noche negra en el pueblo donde el tiempo se detuvo. Sobre el oscuro asfalto camina una larga figura, de pequeños pies y y largo cabello. El asfalto se convierte en fina arenilla y asi continua su camino, hasta llegar a unos desgastados y viejos juegos.
Se detiene a mirar y decide quedarse y sentarse en un oxidado columpio. Un pie tras otro y un breve balanceo de ambos y comienza a moverse , lentamente, seguida de cerca por el frio viento, que danza con ella mientras su lento balanceo continua.

Mira hacia abajo y se cubre su pálida cara con las manos. No hay sollozos, no hay llanto, pero se siente desnuda y siente la necesidad de cubrir su cara. De afirmar el personaje que lleva tanto tiempo interpretando. Se detiene. Un largo y lento suspiro. Descubre su cara, eleva la mirada y mira a un cielo oscuro, sin estrellas, sin nubes, sin luna.
Se levanta, deja su columpio, se pasea por aquella plazoleta llena de juegos desgastados. Se detiene, duda, medita. Toma una decisión, corre hacia su casa y abre la nevera. Saca el helado de chocolate, una cuchara de los cajones y come desesperadamente. Se detiene y deja caer el helado y la cuchara. En una milésima de segundos ocurren varias cosas: Está arrepentida. "¿Qué he hecho?, esto no era lo que tenia pensado hacer." Se desespera, se agarra de sus cabellos, los tira con fuerza. "Soy más fuerte, soy más fuerte. Hoy no, hoy no".

Pero su voluntad flaquea y sale corriendo de la cocina, tiene un destino en mente, pero espera que sus piernas puedan cambiar la dirección y no llegar a lugar.

Es una noche negra en el pueblo donde el tiempo se detuvo. Sobre el oscuro asfalto camina una larga figura, de pies pequeños y largo cabello. Está temblando, sin embargo, una pequeña sonrisa se asoma en sus labios.

Hoy sus pies se desviaron y no llegaron a destino.

"Hoy he ganado".