miércoles, 31 de agosto de 2011

Aquel ente.


Has repudiado las máscaras durante años, mas durante aquellos mismo usaste siempre una.
Logras respirar sin ella cuando la noche cae y las estrellas son únicos testigos de tu cara azul.
Tu cara azul se esfuerza diario por ser de un color más llamativo, pero no lo logra, la máscara se impone.

Sólo queda tristeza.

¿Te gusta la tristeza? ¿La gente triste? ¿Te gusta ver el suelo mirándote y alguien mirándote mirando al suelo? ¿Sí? ¿No? ¿Te es curioso?

Quizás sí y quizás no. O quizás son ambas. ¿Cómo? Pues vives en ella sin dejar que los demás puedan acomodarse. Son simples pasos. ¿Un mártir? No. ¿Un héroe? Tampoco.

¿Qué? ¿Quién?

Sólo un ente que busca ayudar.

Ayudar a aquellas máscaras que volando vienen y volando van. Que aterrizan para parar y otras para caer. O simplemente caminar en sólido. No más sueños ni nubes. Caminar todos juntos.
Caminar intentando deshacer los disfraces.
Intentando como sea, buscar una sonrisa sincera.
Como sea... sin máscaras.


sábado, 20 de agosto de 2011

Afuera


El frío y la lluvia no importaban
Ella simplemente caminaba, mirando los colores, las formas
Sintiéndo el sabor del frío, de la lluvia.
Sintiéndo ese aroma a tierra mojada que tanto le gustaba.

Muchas vueltas se daba sin lllegar a destino alguno.
Pero qué importaba, no la esperaba ninguno.
Ninguno, nadie sabía que por allí caminaba.
Bajo la lluvia y sobre la tierra mojada.

Buscando miradas , encontrándolas, sabiéndolas ilusión
Mas igual un sentimiento de paz inundaba su corazón.

Luego de todas las vueltas se dió cuenta del lugar en el cual se encontraba
Oh, es mi casa, mis pasos me han dirijido hacia este conocido lugar.

Ya bajo techo, la magia se rompe
No hay lluvia
No hay frío
Ni tierra mojada

Sólo una persona mojada acercándose al fuego y sentándose a observar el espectáculo de fuera desde dentro.

jueves, 4 de agosto de 2011

El Encuentro


De media vuelta es el giro que das cuando debe doblar su caminar. De tacones vas por las calles que dan al mar. El mar azul, oleaje intenso, brisa suave y unas nubes que llaman a una tormenta.
Detente pequeña nube, no llames a tus hermanas que aún mi proeza no está terminada. Deténganse que debo llegar al lugar . Que a las cinco tengo que estar. Que con él me voy a encontrar.

Le has prometido un buen vino, esta vez hay dinero y es el turno de invitar. Compras el mejor que tienen y sales con una media sonrisa, acelerando el paso : Oh dios, ya queda un cuarto.

Por eso cuando llegas a justa hora, sin aliento y con una copa y una botella en tu regazo, el viejo conserje te abre la reja sin palabra alguna sabiando que un día vendrías y te deja pasar hacia el camino de tierra blanca y de piedras rodeado.

Vuelves a tu temple, te acomodas la botella y comienzas a caminar más lentamente.
Sigues por el camino y al terminar hay un claro que está lleno de árboles de hojas caídas, es invierno despupes de todo, no esperabas más.

Caminas y llegas hasta donde está. Lo miras y tus ojos se llenan de lágrimas.
Luego de tantos años, al fin has podido llegar. Dejas tus cosas colgadas en una rama, te arrodillas y destapas la botella de ese buen vino que sabías tanto le gustaba.

Y llenas tu copa, virtiendo poco a poco el resto del contenido sobre la piedra.

Te quedas mirando cómo la piedra gris va tiñiendose de un rojo oscuro y cómo este se escurre por la hierba ya bastante seca.

Alzas la copa con una sonrisa rota, habias pensado que ibas a mantenerte calmada y esta visita al cementerio iba a pasar sin pena ni gloria. Sabías que deberías haber aceptado el consejo de tu madre y deberías haber llevado a una amiga contigo, pero tozuda como eras jamás ibas a aceptarlo.


Dieron las siete de la tarde y ya es de noche, el frio de la noche cala tus huesos pero aún no puedes dejar de mirar la tumba de tu hombre.
Y el consejer llega , te ve y te levanta, te hace caminar hacia la reja y pide un taxi, todo en palabras mudas.

Y vuelves a tu casa, alejada del lugar te sientes mejor.


Sonriés a ti misma, te embelleces
Entras a tu casa y caminas con energía.

Hay que demostrar que podías ir sola , ¿no?

Nadie tendría por qué enterarse de lo pasado en la hierba seca, al final del camino de tierra, tras la reja .

¿Cierto?