domingo, 26 de junio de 2011

Caminante sin destino


Sus amigos le habian dicho que irian a comprar a una tienda cercana y que no tardarían en volver. Como ya habia pasado una hora y no se aparecían, cogió una casaca delgada y se la colocó sobre su polera de tiritas y cuando estuvo lista, con el móbil en un bolsillo y un encendedor en el otro, decidió cruzar el umbral de la puerta.
Cerró bien, estaba en casa ajena y no quería que ocurriese una desgracia por su culpa.
Comenzó a caminar, cruzó la calle sin mucho cuidado y llegó a la playa. Allí el viento la golpeó como saludo y por ello se arrepintió de llevar sólo una casaca delgada que la "abrigase", porque claramente no cumplía su cometido.
El frio pasó a segundo plano cuando decidió mirar hacia arriba y vió que la luna brillaba intensamente, al igual que las estrellas. Sus pies comenzaron a moverse automáticamente y fue asi que, sin darse cuenta del tiempo, caminó más de dos horas por la orilla de la playa.

Fue consciente de sus zapatillas mojadas, de que su piel le dolia de lo fría que estaba y que con mucha suerte podia moverse contra el viento, el cual habia aumentado en intensidad.
Se alejó de la orilla de la playa y se dejó caer sobre la arena. A su lado habia una cajetilla que contenía 4 cigarrillos. Sorprendida se preguntó si el dueño de esta la estaría buscando, por lo que hizo un esfuerzo y miró alrededor.

No habia un alma que la acompañase aquella noche.

Fumar no era algo que hiciese amenudo, pero sentia que la ocasión lo ameritaba y en vista de que le estaban regalando 4 cigarrillos, estaba bien.
Buscó en su bolsillo y cogió un cigarrillo con mano temblorosa. Le llevó varios minutos encenderlo por culpa del viento. Cuando lo logró le dió una calada rápida, con necesidad. Dicha acción llevó a que un leve mareo la afectase, pero se sentia bien, asi que lo ignoró.
Mientras miraba las olas, que venian y se rompian y que el viento ayudaba a que fuesen más grandes y fuertes, se fumó aquellos 4 cigarrillos.
Como dijo la que escribe, esta joven no era una fumadora común, casi nunca lo hacia. Por ello sintió una sobredosis de relajación y se quedó allí tirada en la playa.
Estaba pálida como la cera, fría como el hielo y el corazón le latia tan lentamente que pensaba que iba a morir. El único aroma que le llegaba era el del humo que se había mezclado con su ropa y las únicas ganas que sentía eran las de dormir. Sabía que no debía, ya que estaba sola y era peligroso.

Como pudo, reunió fuerzas esta pequeña joven y se levantó. Sintió que se desmayaría, pero luchó contra ello y comenzó a caminar. Su celular no tenia mucho dinero como para pedirle ayuda a sus amigos, pero no le importaba llamarlos... al parecer nadie se había dado cuenta de su ausencia.
Las horas que habían volado mientras caminaba se le hicieron eternas en su regreso, necesitaba que alguien la ayudase a caminar o alguno de sus amigos recordase su existencia y se dignase a llamarla.
Pero pasaron y pasaron los minutos y nadie llamó. Caminó y caminó y al cabo de tres horas llegó a la acera que estaba frente a la cabaña. Divisó luces encendidas y mientras se acercaba escuchó una cumbia que resonaba cada vez más fuerte a medida que se acercaba a la puerta.
Suspiró y decidió golpear : Nada. Otra vez: Nada. A la tercera le abrieron despreocupadamente.

La joven de ojos de noche sonrió de lado, negó con la cabeza y se dirigió lentamente hacia la cocina. Hirvió agua, se preparó un té simple con dos de azucar y lo bebió tan lentamente que cuando terminó, este ya estaba poniéndose frio. No se movió de la cocina hasta terminar de beber.

Luego se dirigió al cuarto, metió todas sus cosas con tranquilidad en su bolso, revisó que nada le faltase y llevó sus pertenencias hacia la puerta de entrada.
La mitad de su cuerpo estaba fuera de la cabaña cuando una de sus "amigas" se dió cuenta de las maletas.

-¿A dónde crees que vas con todo eso?
- Me voy, gracias.

Cerró la puerta tras de si y caminó hasta la estación. Compró un boleto y esperó su bus.
"Volveré a casa, resultó ser un desastre" le texteó con lo que quedaba de dinero en el móbil a su amiga.
Una lágrima rebelde se asomó en sus ojos, pero se la secó tranquilamente.

Ya aprenderás.

1 comentario:

  1. Hola sabes que me pasa algo extraño contigo, pero este cuento en particular me ha conmovido
    mira, se que suena raro y preocupante pero desde hace un par de meses leo lo que pones y me gusta mucho, ahora bien este cuento me ha recordado viejas emociones que solo tu sabrias desenterrar sin querer queriendo, claramente yo no podria hacer algo asi.
    y eso, muchas gracias
    no soy el muchacho que canta, no soy ciertamente nadie que te importe pero existe un punto, donde en mi opinion las visiones de lo que somos y hacemos se juntan, y abrazan
    desde ahi escribo esto.
    Hace un año no te conocia, hoy siento que si lo hago
    Hace un año tu nombre no me sonaba a nadie
    ahora si me suena
    pero no por compartir contigo, no por reir contigo no por estar contigo.
    Desde este punto, y solo desde este, puedo decirte
    "Te quiero" y no sonar como mentira.

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